Rebelión sindical en Santa Cruz con impacto en las elecciones de octubre

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 (Por Rubén Lasagno) – Si tuviéramos que titular una pieza literaria para reflejar el traspié que ha tenido la gobernadora Alicia Kirchner con la instauración del proyecto del Instituto del Salario, podríamos reflejarlo así: “La gobernadora que dio el mal paso”. No hay nada políticamente más incorrecto, previo a una elección de medio término, donde el gobierno debe imponer con forcep a candidatos de por si autolimados ante la opinión pública por su incapacidad, falta de representatividad y veraz político, como para cargarse al hombro este calvario de que todos los gremios sin distinción, se junten por obra y gracias de Matías Mazú para repudiar, rechazar y amenazar al gobierno provincial, de que si implementa el proyecto del ISFPP, además de vivir dentro del conflicto permanente, paros, marchas y las protestas eternas, va sufrir un duro castigo electoral, solo por haberlo intentado.

Tras la reacción en bloque de la dirigencia sindical de la provincia, quienes no dudaron en manifestarse en contra del gobierno por la aparición del proyecto de ley que intenta anular los Convenios Colectivos de Trabajo, las Paritarias Abiertas y fijar salarios, haciéndolo de manera unilateral y por decisión propia del Ejecutivo, se nos disparó la inquietud de hacer una ronda de consultas entre los principales dirigentes sindicales de la provincia, para medir cómo impactará esta decisión en las elecciones de octubre.

De 17 opiniones que se recabaron en la dirigencia sindical de Santa Cruz, 14 consideraron indispensable que no se voten las propuestas electorales del FPV, por cuanto darle el voto al oficialismo hoy sería fortalecer la posición política del krichnerismo y eso le permitiría interpretar, después de octubre, que puede seguir haciendo cualquier cosa, por cuanto tiene el respaldo necesario de los trabajadores y por lo tanto, cree la dirigencia, que este proyecto podría tomar (a partir de octubre o el año 2018un nuevo impulso y teniendo en cuenta la mayoría que mantiene en la legislatura, su implementación podría transformarse en un trámite, como ha ocurrido con otros tantos proyectos, con los cuales los sindicatos no reaccionaron a tiempo.

Es decir, que aproximadamente el 85% de los consultados afirmaron que el mensaje a las bases va a ser votar en contra de los candidatos del oficialismo en octubre y el otro 15% opinó que esto no se debe tomar más que como un ardid más del gobierno, pero no lo vieron como una amenaza real y concreta. Concluyendo: la idea de formular una propuesta de este tipo ha generado un “voto preventivo” el cual sin duda impactará plenamente en los candidatos que proponga el FPV en el mes de octubre y podría costarle una sensible baja del caudal, muy por debajo del 30% predecible.

La Mesa de Unidad Sindical acaba de hacer hoy una conferencia de prensa donde todos los sindicatos, reconocieron que más allá de las diferencias posibles, los une hoy el temor a ser invadidos por la política provincial, quien está claro busca opacar y disminuir la injerencia de los sindicatos “no oficialistas” para transitar el 2018 sin tener que acudir a la billetera para desarmar conflictos. Sin embargo, la falta de cálculo, previsibilidad, la extemporaneidad del proyecto y lo inadecuado del momento elegido por sus impulsores, ha logrado unificar todos los sectores tras un mismo objetivo: impedir que el gobierno de Alicia Kirchner avance sobre los derechos laborales consagrados y conquistados en estos últimos años.

Ayer, la ADOSAC cargó fuertemente contra el gobierno y del mismo modo lo hicieron Judiciales, ATE, municipales, Salud, Profesionales de la salud (APROSA), viales, empresas de servicios y municipales. No hay sector sindical en la provincia que comulgue con este proyecto al cual, ahora, desde el oficialismo, se intenta “morigerar” en sus términos de avance sobre el derecho de los trabajadores y gremios y pretenden pintarlo como un instituto de “reordenamiento”, que nadie les cree, mucho menos luego que Matías Mazú fuera entrevistado ayer por Fm News y quedara expuesto a la falta de respuesta o lo que es peor, a la distorsión de aquello escrito en un papel y firmado por él y apoyados por Víctor Hugo Álvarez, Miryan Alonso, José Matías Bezzi y Hugo Garay, todos ellos muy presentes hoy en la memoria de los que van a votar el mes próximo.

Oficialista demandan D.B.O

En química se denomina D.B.O a lo que técnicamente se define como “Demanda Biológica de Oxígeno”, que se explica como el fenómeno que se presenta en un líquido cuando los microorganismos, especialmente bacterias, hongos, plancton, etc consumen el oxígeno existente en el mismo y resumen el oxígeno hasta terminarlo, provocando que esos mismo microorganismos no puedan sobrevivir al consumirse el único sustento de la vida que los mantiene vivos.

Valga esta explicación para marcar una metáfora con lo ocurrido en Santa Cruzdespués de la bomba neutrónica llamada ISFPP, armada por Alicia Kirchner y peor comunicada (o explicada) por Mazú en News. Al menos, aquellos que pretenden desmarcarse un poco y evitar la onda expansiva, salieron a realizar tibias declaraciones, tan inoportunas como los anuncios del ex intendente.

La forma en que este proyecto antipopular le ha quitado oxígeno al FPV y a sus candidatos, no puede ser medida en términos de opinión sino de votos y eso asusta a Pablo Grasso, Jorge Arabel, Ana maría Ianni y al propio Intendente de El Calafate Javier Belloni, quien pretende desmarcarse pero siempre jugando en la misma cancha, esquivando las esquirlas para llegar lo más sano posible con su candidatura a la gobernación en el 2019. Pero hoy la opinión pública no discrimina en términos político; sabe que si algo como este tipo de proyecto sale del riñón del poder, es por consenso propio y ningún disenso de los sectores que integran el oficialismo.

Pero aún pretendiendo quedar al margen de las críticas y los coletazos electorales que le van a traer al oficialismo, desde El calafate Jorge Arabel dijo en un medio de la alegría de allí “Hay que normalizar los salarios para empezar a hablar de otros temas” y agregó “este año no se discutirá”.

Analice el lector que de ninguna manera el diputado se mostró en contra del proyecto de creación del Instituto del Salario, ni rechazó su instrumentación y mucho menos criticó a sus mentores; por el contrario, Arabel condicionó la discusión del proyecto a la normalización salarial en primer término y para calmar las aguas dijo que este año” no se discutirá en la Cámara de Diputados, lo cual no significa que el año que viene no pueda implementarse.

Lo que hizo Arabel es tratar de amortiguar el impacto negativo que puede tener sobre los candidatos este anuncio a destiempo, porque sabe, intuye claramente, el fuerte impacto que tendrá tal decisión en las urnas de octubre. Pero al no ser concreto y lapidario en la desestimación del proyecto oficial, queda claro que sus declaraciones son meramente especulativas, que forma parte indivisible de esa idea firmada por Mazú, pero avalada por todos ellos sin distinción.

Ni Arabel ni cualquiera de quienes tibiamente cuestionan lo políticamente incorrecto y la falta de sentido de oportunidad del gobierno para hacer lo que hizo, pueden con el peso de la historia: los trabajadores de la provincia y los sindicatos especialmente, saben que el FPV hace lo que quiere en la legislatura, cuándo quiere y en la medida en que lo dejan hacer.

Las últimas grandes burlas a la institucionalidad y a la fe pública, cometidas por el Frente Para la Victoria en Cámara de Diputados, bajo la mano y conducción del Vicegobernador Pablo González y la complicidad del jefe de bancada Matías Mazú y sus colaboradores incondicionales de “brazos enyesados”, logró aprobar en el endeudamiento por 11 mil millones encerrados en un baño y en 10 minutos, luego de evacuar a la oposición de la legislatura, en una clara jugada a espaldas de la democracia, del pueblo y constituyendo una berretada institucional más a la que nos tiene acostumbrado el oficialismo desde hace tantos años.

También se debe recordar que por imperio de la decisión popular, a través de los sindicatos unificados, lograron detener a tiempo la reforma previsional enviada por Cristina Fernández, impulsada por La Cámpora, el PJ y el FPV, lo cual no fue posible por decisión de los propios trabajadores.

Hoy y por méritos propios de Alicia, Mazú y sus seguidores, se alinean los planetas para que el Partido Obrero, Cambiemos o el Frente Renovador, reciban un caudal de votos inesperado en octubre; no porque sus discursos hayan logrado captar voluntades y sumar adhesiones a sus propuestas, sino porque el trabajador y su familia, ven que los cielos se cierran en el horizonte, se oscurecen los próximos dos años de gobierno del FPV y que si obtienen un plafón aceptable en materia de votos, lo cual se traduce en poder político para tomar decisiones, irán por todo.

Solo debilitándolo en las urnas, quitándole participación en la legislatura y en el Congreso, los sindicatos entienden que pueden equilibrar esta relación de poder. (Agencia OPI Santa Cruz)


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