Petróleo: Desplome de la producción local y récord de importaciones

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Varios informes recientemente publicados por el Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo Ing. Enrique Martín Hermitte (Oetec), dan cuenta de que el discurso del gobierno de Cambiemos respecto del autoabastecimiento y la soberanía energética está muy distante de ser una realidad. Lejos de revertir lo que en los discursos de campaña se pintaba como una inminente crisis energética que iba a convertirnos en Venezuela, los números dan cuenta de que, por un lado, la producción petrolera de este año retrocedió 7,7% respecto de igual período del año pasado y 2017 podría culminar como el año con menor producción de crudo desde 1990; por otro, desde la asunción de Cambiemos se importó más petróleo que durante los dos mandatos presidenciales de Cristina Fernández de Kirchner.

Está claro que ambos fenómenos están vinculados y que no se trata de un accidente o de errores en las políticas energéticas aplicadas sino de una estrategia de premios y castigos adoptada por el Ministerio de Energía y Minería de la Nación que ha logrado que se reduzca notablemente la producción sobre todo en Santa Cruz y en Chubut (cuenca del Golfo San Jorge), así como en todas las regiones y cuencas del territorio nacional, exceptuando explotaciones de hidrocarburos no convencionales como Vaca Muerta, donde hay promesas de alta rentabilidad y, por lo tanto, también de inversiones extranjeras. Como ejemplo de esta política energética contradictoria, la empresa petrolera de bandera, YPF, perforó 60% menos pozos que en 2015 (retrocediendo 20% más que la media nacional de otras empresas), disminuyó la producción gasífera y revisó a la baja sus compromisos de inversión.

El informe de Oetec explica que el petróleo participa con el 33 por ciento de la matriz energética primaria y sus productos derivados (diésel, gasoil, fueloil y motonaftas) con el 28% de la matriz secundaria, por lo que es evidente su centralidad para cualquier proyecto de autoabastecimiento energético, más allá de los avances que se puedan lograr en el área de las energías renovables. En 2012 se decidió renacionalizar YPF considerándola un bien estratégico y definiendo a la producción, comercialización y abastecimiento de hidrocarburos (gas y petróleo) como de “interés nacional”. Así se logró que en 2015 se revirtiera la dinámica a la baja de la producción petrolera de los últimos años, pero con el cambio de administración se retomó el rumbo descendente: la producción de  crudo cayó 3,8% en 2016 y en lo que va de 2017 se acumula un retroceso de 7,6% en comparación con el año anterior.

Más allá de la apuesta al proyecto neuquino de Vaca Muerta, donde a fuerza de avances tecnológicos para optimizar la extracción de hidrocarburos no convencionales a través del fracking y de flexibilización laboral, las empresas petroleras están dispuestas por esa muy favorable tasa de retorno, lo cierto es que el resto de las cuencas del país están en franco retroceso. El gobierno decidió dejar de subsidiar la producción del Golfo San Jorge (un crudo denso habitualmente destinado a exportación) por lo que muchas empresas cerraron o están por cerrar numerosos pozos (con el impacto directo en el desempleo regional que esto tiene), mientras que en Santa Cruz no se hicieron inversiones durante el año.

Según otro estudio del Oetec, la perforación de YPF cayó durante el primer semestre de 2017 un 46% en comparación con el mismo período de 2016 (un semestre que ya había registrado un retroceso de 27% contra 2015). Se perforaron apenas 143 pozos durante los primeros seis meses de este año, lo que incluso supera el valor más bajo registrado en los últimos años: 150 pozos en 2009. En la cuenca del Golfo se pasó de 340 pozos terminados en 2015 a 209 en 2016 y a sólo 136 este año (un descenso de 35% en los últimos doce meses), mientras que en la cuenca neuquina había 322 pozos en 2015, 336 en 2016 y en 2017 se retrocedió un 11%, hasta llegar a 298.

Esta tendencia clara al retroceso en la producción local se compensa con importaciones. Desde la asunción de Cambiemos se importaron 1.578.066 metros cúbicos de crudo (medido hasta agosto 2017 inclusive). En 20 meses se importó un volumen 4,2% superior a lo que se había importado entre 2008 y 2015. En 2016 se importó un 215% más que el año anterior, llevando a un “inédito 3% la participación de las importaciones sobre la producción total”, según concluye el informe.


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