El «efecto Chile» golpea las ventas de los comercios mendocinos: las cifras

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En busca de precios más baratos y de marcas inéditas en el mercado nacional, cuando finalice 2017, habrán viajado a Chile más de 3,7 millones de turistas argentinos, estima el Servicio Nacional de Turismo de ese país (Sernatur). Un 25% más que en 2016, cuando cruzaron la cordillera casi 3 millones de argentinos y gastaron, solo en tarjeta de crédito (el 90% de las operaciones), unos u$s 830 millones.

El “efecto Chile” se propaga y lastima a las pymes comerciales mendocinas: en septiembre, las ventas minoristas en la provincia cayeron, en promedio, 0,75% a igual mes del año pasado, y llevan 21 meses de caídas consecutivas, según la Federación Económica Mendoza. Se suma que en 2016 cerraron en la capital 958 comercios, según el Instituto de Desarrollo Comercial (IDC), aunque, en el mismo periodo, abrieron sus puertas 1354.

Cuando finalice 2017, habrán viajado a Chile más de 3,7 millones de turistas argentinos,  un 25% más que en 2016.

Si bien el número de ventas minoristas en la provincia aún es negativo, mejora consecutivamente desde enero, cuando la baja interanual fue de 5,5%. Para fomentar este impulso, con el sostén del Banco Nación y de un fideicomiso, el ejecutivo lanzó un paquete de créditos para financiar inversiones en infraestructura y en capital de trabajo.

Las líneas crediticias van desde $ 10.000 hasta $ 500.000, con tasas del 6% al 13%, y apuntan a asistir a las microempresas (almacenes de barrio) a locales céntricos y de shoppings, y a pymes. Ya está en marcha, también, la campaña de concientización “Compre Mendoza”, donde se apela a que los mendocinos apuesten por consumir lo local.

A pesar de que las medidas tomadas para contrarrestar el éxodo de compradores son valoradas por los perjudicados, las expectativas aún no despegan en el sector. “Es una catástrofe lo que está pasando. Hemos hecho esfuerzos para mejorar este escenario, pero son medidas paliativas. Los registros de ventas siguen siendo negativos, lo que indica que el sector no levanta cabeza”, describe Adolfo Tripodi, presidente de la FEM.

“El éxodo para la temporada de verano es inminente y no están dadas las condiciones para que bajen nuestros precios. Por impuestos e inflación, no podemos ponernos a la par de Chile, que tiene una estabilidad de años”

, lamenta Tripodi.

Si bien el número de ventas minoristas en Mendoza aún es negativo, mejora consecutivamente desde enero, cuando la baja interanual fue de 5,5%.

En lo que va del año, en 13 de los 18 departamentos de la provincia, hasta julio incluido, hubo 2107 aperturas y 1200 cierres, según el IDC. “En los últimos tres meses, se ha observado un leve repunte de las ventas y creemos que esto responde a que hay mayor confianza en la estabilidad de la provincia y el país”, describe Daniel Dimartino, gerente general del IDC. “El tipo de cambio, incluso, ya no favorece tanto”, asegura.

La reducción de los precios locales y una consecuente mejora en la competitividad, es el complejo desafío que afrontan los protagonistas del sector comercial. “La diferencias con Chile van a seguir existiendo. Es de suma necesidad que haya un esfuerzo importante en la baja de los precios por parte de los comerciantes. Chile viene desarrollando su economía abierta al mundo desde hace más de 20 años y la Argentina está intentando abrirse después de muchos años. Esperamos que todas las medidas que se están tomando en conjunto se vean reflejadas en los precios”, concluye Dimartino.

En primera persona

Con más de 18 años de trayectoria, Celulares Lavalle es uno de los referentes en el mercado de electrónica en la ciudad Mendoza. El efecto Chile los desgasta desde hace tiempo. Los socios contaban con 8 sucursales, hoy tienen 5. Empleaban a 18 personas, hoy a 9. El dato revelador: ya no venden celulares, solo accesorios.

“Es imposible competir. No se puede. El que se cruza compra su celular y un par más para venderlos y con eso se paga el viaje. Los que tenemos todo en regla no podemos luchar contra el comercio ilegal. No nos queda otra que improvisar nuevos mercados”

, lamenta Pablo Aztudillo, uno de los dueños del comercio.

“Notamos que el gobierno está preocupado, que es algo que nos esperanza, pero todos los días descubrimos un impuesto nuevo: de los bancos, de las tarjetas, del municipio, de la provincia, de la nación. Estamos agotados de trabajar para sacar las cosas adelante. Tuvimos un momento muy bueno, ya vendrá de nuevo”, desea Aztudillo.

u$s 830 millones gastaron los turistas argentinos en Chile en 2016 con tarjeta de crédito.

Javier Gantuz, dueño de India, comercio mayorista y minorista de indumentaria, reconoce que el escenario actual afecta a los comerciantes, pero advierte que debe ser interpretado de otra manera: “La situación nos golpea. Pero, a la vez, se está produciendo un sinceramiento de precios. No hay que competir con Chile, ni tomarlo como a un enemigo. Es una competencia que suena desleal, pero es un país que está encaminado en todo aspecto. Si bien los números son negativos, no creo que el ‘efecto Chile’ lo sea. Debe ser la base para que nosotros hagamos un cambio cultural en el comercio. Hay que aprender de ellos”, plantea Gantuz.

“El gobierno ha tomado buenas medidas para orientar el consumo hacia el mercado interno, que el dinero se gaste en aquí y se genere un circuito de productividad, beneficiando a todos. Debemos concientizarnos en eso. Soy optimista respecto a los esfuerzos que se están haciendo”

, concluye.

En marcha

Para contrarrestar el impacto negativo del éxodo de compradores hacia Chile, sobre todo en los rubros de tecnología, indumentaria y calzado, se puso en marcha un programa de apoyo al comercio local. Se destacan la prórroga del programa de compra en 12 cuotas sin interés para ciudades de frontera hasta enero de 2018, la reducción del impuesto a los sellos para alquileres de hasta $ 40.000 y de los Ingresos Brutos (del 3,5 % a 0,5 %) a más de 18.000 contribuyentes en 2017 y a los que se sumarán 60.000 el próximo año. Abarcará a más de 200 actividades.


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