RIO GALLEGOS “Los detalles del crimen que todavía conmociona a Santa Cruz”

148

Su esposa, sus hijos y su suegra lo mataron ‘enojados’ porque los dejó afuera de una herencia. Detalles escabrosos del asesinato.

i cuesta creer que una familia planifique y ejecute el asesinato a mansalva de uno de sus integrantes, mucho más cuesta creer que Claudia Susana Reina se haya parado en la puerta del dormitorio para presenciar cómo un joven sicario asesinaba a su esposo de cuatro puñaladas.Sabía que el hombre estaba indefenso porque el plan incluía sedarlo, lo que cumplió al pie de la letra su suegra María del Carmen Espiritoso cuando le preparó huevos revueltos para la cena en los que agregó el poderoso somnífero Alplax bien molido para disimularlo en el plato de comida.

Así murió Vicente Maillo, traicionado por la mujer que más había amado en la vida, por los dos hijos de ella (Luis y José) y por su suegra. Se habían “enojado” porque el comerciante de Río Gallegos los había dejado fuera de una herencia millonaria que incluía 17 millones de pesos en efectivo, dos comercios, propiedades y joyas.

Habían planeado el crimen para después simular que Vicente había sido asesinado en una entradera. Pero obviaron un detalle: el sicario se fue sin robar nada y Claudia apareció al lado del cadáver de su marido, atada a una silla y sin un rasguño. Ese fue la primera alerta para los investigadores, aunque más pronto que tarde, la suegra de 83 años se quebró y se hizo cargo del hecho para salvar a los demás.

Fue la madruga del 16 de noviembre. Las cámaras de seguridad registraron el ingreso de la esposa de Vicente a la casa acompañada presuntamente por Cristian Etchebarne, de 22 años y a quien habían contratado para que ejecute el plan.

Era de Campana el sicario quien días después del asesinato fue detenido en esa ciudad bonaerense y ya se encuentra en Río Gallegos para ser juzgado. Obvio, negó su participación en el hecho.

Un amor de intereses

Vicente Maillo había conocido a su esposa en sus salidas nocturnas. Sus allegados aseguran que la mujer ejercía la prostitución, pero Maillo se enamoró perdidamente de ella. Claudia Reina ya tenía dos hijos al que el comerciante les dio el apellido. Pasaron los años, los chicos crecieron y se dieron cuenta (al igual que su madre) que podían vivir sin trabajar porque la plata de Maillo alcanzaba para todos. Y sobre todo para que ellos la pasen bien.

José empezó a tener problemas con las adicciones y Luis se fue a estudiar a Buenos Aires donde compró un auto de alta gama que con el tiempo iba a servir en la logística para asesinar a su padre. En Buenos Aires conoció en sus largas noches a una mujer que fue el nexo con el sicario.

Maillo había decidido dejarle la herencia a su hermana y sus sobrinos porque consideraba que ese dinero y esos bienes eran de su familia paterna. Y además, se dio cuenta que todos vivían de su dinero y que de alguna manera, lo estaban “caminando”. Comenzó a notar faltantes en sus cuentas y su relación con Susana era cada vez más distante. Casi nunca se los veía juntosy, además, confesaba a sus amigos más íntimos que “ya no era la de antes”.

Todos detenidos

Era lógica la deducción del hombre: la mujer estaba planeando terminar su vida para quedarse con su plata. Tras la confesión de la suegra, todo el “clan” familiar fue detenido. El asesinato conmovió a Río Gallegos, una ciudad de 100 mil habitantes donde Maillo era muy querido ya que pertenecía a una familia del lugar.

 Hasta la Legislatura le rindió un homenaje y aseguran que en su sepelio “hubo más gente que en el del propio Néstor Kirchner”.

Maillo se fue de una manera que no esperaba de este mundo. Amaba los viajes al Caribe y era muy solidario con los empleados de sus dos bazares. También solía andar en bicicleta por las mañanas y en épocas de Navidad, recorría las iglesias de Gallegos para dejar algún aporte.

Su compañero de ruta era un amigo de la vida, un locutor de Gallegos llamado Alejandro Ariznabarreta. Durante 20 años salieron por las calles de la ciudad. Vicente usaba una bicicleta que su padre le había regalado en 1974. “Nunca hablaba de sus dolores”, confesó Alejandro en una nota con Clarín. Pero en los últimos tiempos Vicente había perdido la alegría aunque nunca imaginó cuál sería su final.

Tal vez una definición de su amigo, lo define todo: “Vicente se enamoró de la mujer equivocada”.


Dejar respuesta