El país latinoamericano con la mayor tasa de personas con síndrome de Down avanza en su integración

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Por cada 450 bebés uno presenta en Chile esta alteración genética. Hay dos factores que contribuyen a ello.

Chile presenta la cifra más alta de síndrome de Down en Latinoamérica. Por cada 450 bebés uno presenta este padecimiento, por lo que el país también se encuentra por encima del promedio a nivel mundial.

Dos factores

Fanny Cortés, genetista especialista en síndrome de Down, explica que este fenómeno se debe a que “se ha ido desplazando la edad materna”. “Por lo tanto nuestras mujeres mayores de 35 años, que son las que tienen mayor riesgo de tener síndrome de Down, son más proporcionalmente y por eso tenemos un mayor tasa de niños con síndrome de Down”, aclara.

Además, Cortés habla de otro factor que no es biológico, sino legal. “Hasta ahora en Chile está prohibida la interrupción del embarazo bajo cualquier circunstancia, por lo tanto si bien se concibe el mismo número de niños con síndrome de Down, en otros países no habrían nacido y aquí en Chile nacen”, asevera la genetista.

Plena integración

No obstante, a la par con liderar las tasas de natalidad en los niños con síndrome de Down, Chile se caracteriza por sus políticas públicas de una plena integración de estos pequeños en toda la sociedad.

“El hecho que nacen más y que tenemos mejores condiciones de salud hacen que tengamos niños que podemos estimular muy precozmente, que podemos ir integrando desde siempre a la sociedad. Eso nos obligó como país a crear políticas de integración, políticas laborales, políticas de escolarización”, indica Cortés.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Salud del Senado, Guido Girardi, opina que en el país “queda mucho por hacer”. “Creo que esta sociedad tiene que ser todavía más solidaria, más inclusiva. Hay una experiencia que tenemos que evaluar, pero creo que el camino es a profundizar lo que venimos realizando”, apunta el legislador.

Aunque todavía resta trabajo desde las instituciones, desde el Estado, la integración de la sociedad a las personas Down hace que el síndrome no se sienta una enfermedad.


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