RÍO GALLEGOS Se hizo el primer trasplante completo de retina del país

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Hace una semana, en un quirófano de la capital santacruceña ocurrió un hecho sin precedentes en la historia de la medicina argentina. Un hombre que perdió la visión central viajó desde Comodoro Rivadavia para someterse a una novedosa técnica quirúrgica que se realiza con el propio tejido del paciente.

Tiempo atrás, un señor de 72 años que padecía una grave pérdida de la visión, había llegado a Río Gallegos para hacerse estudios en la clínica de ojos Oftalmo Abad, un nuevo centro de salud que abrió sus puertas hace casi 3 meses.
Luego de examinarlo, los especialistas notaron que algo no andaba bien. “En el ojo derecho detectamos una cicatriz macular grande, con una profundidad que implicaba hasta la capa neuronal de la retina”, explicó el oftalmólogo Luis Abad, director de la clínica. Según indica, el paciente presentó una degeneración macular, relacionada con la avanzada edad, que “lo dejó con un grave deterioro de su visión central, es decir, que veía solamente por su retina periférica”.
La retina es una membrana trasparente, ubicada dentro del ojo del ser humano, que se encarga de recibir las imágenes y transportarlas al cerebro a través del nervio óptico. Para comprender mejor, aunque sin rigor científico, si compara al globo ocular con una antigua cámara de fotos, la retina sería el rollo en donde se proyectan las imágenes.
En el mundo, son muchos los pacientes que padecen esta problemática, pero no todos son candidatos al trasplante. “Previamente, hay que hacer algunos estudios para concluir que puede llegar a ser exitoso o mejorar la visión”, indicó Abad.
Una vez que los análisis evidenciaron que el procedimiento quirúrgico era viable, los oftalmólogos se comunicaron con el comodorense. Le explicaron que la técnica que aplicarían días más tarde era prácticamente nueva y que estaba en estudio, pero que ya existían 120 cirugías exitosas que anticipaban un buen pronóstico. 
Finalmente, llegó el día del trasplante. No se trataba de una cirugía simple. Sin embargo, el paciente estaba en manos de dos especialistas de renombre internacional, que ya habían desarrollado juntos esta moderna técnica en Brasil. El doctor Carlos Eduardo Cury Jr., director del Hospital de Ojos HORA de San Pablo, había viajado miles de kilómetros para reencontrarse en el quirófano con Abad. “Esta cirugía duró casi una hora. Pensando que es una técnica avanzada y complicada, demoró relativamente poco”, reflexionó el director de la moderna clínica de Río Gallegos.
Trasplantar una retina no es tarea sencilla, es un procedimiento quirúrgico complejo. “Hay que realizar la aspiración del gel vítreo, un líquido que ocupa la parte interna del ojo. Luego, se realiza la extracción de un fragmento milimétrico de la retina sana y se la aplica en la zona cicatrizada o enferma”, indicó el doctor Abad. “Por último, durante la cirugía, se aplica un tratamiento con láser para culminar con la colocación de gas dentro del ojo”.
Al ser consultado por la recuperación, el doctor Luis Abad explicó que “si bien con el trasplante se intenta recobrar la visión, no se puede saber la agudeza visual que obtendrá el paciente luego de la cirugía, porque ya ha perdido gran parte de la visión o una pérdida total de la visión central”.
 
“Todo ocurrió con un éxito”
Durante la última semana, el paciente se sometió a los primeros chequeos de rigor. “Ya comenzó a igualar el grado de visión central al de la periférica”, reveló el oftalmólogo. Los especialistas le aconsejaron no realizar esfuerzos físicos durante un mes y no viajar en avión, al menos, en el transcurso de la primera semana “ya que se le colocó gas dentro del ojo para fijar más la retina implantada, además de la realización de láser en el área”. 
El nombre correcto del procedimiento que se hizo es Trasplante de Epitelio Pigmentario de la Retina (EPR).“Se indica en algunos casos de cicatriz en la retina, como es el de la cicatriz macular por maculopatía miópica, o por degeneración macular relacionada con la edad”, explicó el director de la clínica, y agregó que no se indica en procesos degenerativos en actividad.
Hace años, en Buenos Aires, se había hecho una cirugía semejante, pero de menor tenor. La diferencia radicó en que los especialistas de la clínica Oftalmo Abad realizaron un procedimiento más amplio y tomaron varias capas de la retina del paciente.
“Todo ocurrió con éxito”, evaluó el doctor Luis Abad. Al completar el trasplante, tanto él como el doctor Cury se transformaron en pioneros en la Argentina. “Estamos muy conformes y convencidos de que se podrán realizar más investigaciones de este tipo e ir mejorando cada vez más la técnica”.
 
Trayectoria internacional
Para lograr comprender la amplia formación académica del doctor Luis Abad, resultaría imperioso realizar un extenso apartado. Sin embargo, a simple vista, su carrera profesional se divide en capítulos con diferentes escenarios, pero con un mismo eje: investigar sobre la retina.
El oftalmólogo es un metódico investigador que viajó por el mundo explorando y estudiando diversas técnicas relacionadas a su especialidad. Durante más de una década, se formó en el extranjero: primero viajó a Estados Unidos y más tarde, al viejo continente para establecerse en España, Portugal e Inglaterra. Allí, se especializó en cirugía de retina y tumores oculares.
Para frenar el avance de la degeneración macular, la misma enfermedad que afectó la visión del comodorense trasplantado, inventó un microimplante intraocular biodegradable; un ingenioso aparato que se coloca dentro del ojo y libera un medicamento que desacelera las hemorragias de la retina, agilizando los resultados de la cirugía. 
Desde hace años, apasionado por la investigación de las células madre, el doctor Luis Abad viene estudiando su aplicación en enfermedades de la retina.
Durante su larga trayectoria, al tiempo que daba clases en universidades de Inglaterra y Estados Unidos, publicó ocho libros que perfectamente podrían resultar inspiradores para sus alumnos.

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